Fanzine TerBi Certamen de relato

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domingo, noviembre 22, 2015

Entrevista a José Manuel González, autor de "Terápolis"

Desde hace unas semanas ya está a la venta el nuevo número de la colección “Espiral Ciencia-Ficción”. Se trata de “Terápolis” escrita por José Manuel González (http://aroz.izar.net/nuestra-coleccion/titulo-actual/index.php). En la última jornada de la TerBi, celebrada hace poco, se presentó la novela en una charla coloquio entre el autor y el periodista Luis Alfonso Gámez sobre mega-ciudades del futuro (se puede ver en: https://www.youtube.com/watch?v=C3k2TzYSM1o)
Entrevistamos a José Manuel González en torno a esta obra, la ciudad del futuro y la ciencia-ficción



-         La novela escrita por ti, que ha publicado “Espiral CF” hace unas pocas semanas, tiene como escenario, y también como protagonista, a una mega-ciudad del futuro ¿Por qué has creado esa historia? Cuéntanos cómo se gestó la idea de la novela.
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Ser escritor aficionado tiene sus ventajas, y una de ellas es la de no preocuparte por la “comercialidad” de tus relatos.
Gracias a ello tengo una libertad total para elegir mis tramas y escenarios, y lo que busco, sobre todo, es que me diviertan las historias que imagino, lo que hace más fácil que también diviertan a los lectores.
Muchos de los que han reseñado mis relatos coinciden en no ver “profundidad” en ellos. La verdad es que lo hago conscientemente porque aunar profundidad y amenidad solo está al alcance de los grandes escritores, así que yo me conformo con lo segundo y dejo para otros los relatos sesudos, las tramas psicológicas y las tragedias, que ya suficientes tiene la vida, e intento potenciar el factor lúdico de la lectura. Es lo que quiero lograr con mis libros: que diviertan y entretengan, y que dejen un buen sabor de boca en lugar de un dolor de cabeza.
Pero me salgo del tema, aunque la contestación a la pregunta “Por qué has creado esta historia” está relacionada con lo expuesto: como escribo para divertirme estoy probando todos los subgéneros de la ciencia ficción, y la novela juvenil era uno de los que me faltaban.
Una vez decidido el subgénero tenía que crear el escenario y recordé un relato que Asimov incluyó en una de sus recopilaciones: “Tumithak de los corredores”.  Hoy ese corto puede parecernos pobre estilísticamente, pero, a mí, un joven lector en la década de los 70, me gustó tanto que puedo afirmar que forma parte de las historias que consiguieron aficionarme definitivamente al género, por lo que decidí crear para los protagonistas un ambiente parecido.
Pero la cosa se fue complicando. Los corredores se transformaron en grandes espacios y las poblaciones subterráneas en una mega-urbe que cubría La Tierra. Ya solo era cuestión de crearle un pasado, un presente y un futuro hacia el que caminaría la historia.
La ingeniería que la haría posible fue más complicada, pero, al fin y al cabo, ese tema me gusta (tanto que estoy pensando en escribir un artículo titulado “Ingeniería de Terápolis”, recopilando los aspectos técnicos sobre los que, aunque muchos están implícitos en la novela, la trama pasa por encima de puntillas).

-         La mega-ciudad que presentas en la novela tiene una estructura muy interesante. Explícanos brevemente sus características.

Es difícil explicarla brevemente, pero lo intentaré: es una megaurbe compuesta por células gigantescas de cincuenta por cincuenta kilómetros de base y aproximadamente quinientos metros de altura, divididas en una media de cien plantas.
Todas son iguales excepto las costeras y una línea situada en el ecuador. Fueron construidas por una civilización muy avanzada en ingeniería civil, pero, como dice uno de los personajes, muy atrasada en ingeniería social. Los materiales necesarios para crear la ciudad los consiguieron utilizando roca fundida extraída directamente del manto superior.
Para que la ciudad fuese posible tuvieron que detener la deriva continental utilizando una técnica… pero eso lo dejo para el artículo de ingeniería.

-         ¿Cuál ha sido las fuentes de inspiración para esa ciudad? Supongo que habrás investigado, y te habrás documentado para crear esa urbe

La verdad es que apenas he investigado sobre el tema. Mis dos modelos posibles, Trantor y Coruscán, son urbes nacidas del caos que intentan disminuirlo, así que no son viables como modelos para una ciudad prediseñada y ordenada como Terápolis.



-         La novela está protagonizada por una pareja de jóvenes. ¿Es una novela juvenil? ¿O tiene aspectos orientados a ese sector y otros más para adultos?

En general, una buena novela juvenil debe gustar también a los adultos. Una ventaja que tenemos respecto a los jóvenes es que nosotros también lo hemos sido y podemos recordar aquella época en la que nos emocionábamos con cosas que ahora nos parecen simples. Las novelas juveniles nos transportan a una época por la que sentimos nostalgia.
Como no puedo compararme a los grandes escritores he empleado un truco para interesar a las dos franjas de edad: los sucesos que se narran en Terápolis están contados desde dos puntos de vista: el de la joven Mara, que está presente en toda la línea argumental, evolucionando a medida que madura, y la Mara ya abuela, que, en párrafos intercalados  a lo largo de toda la novela comenta los acontecimientos desde la perspectiva adulta.

-         ¿Cómo ves el futuro de las ciudades?

Supongo que son nuestro futuro. Creo que el descenso de la natalidad que se está produciendo en el primer mundo es circunstancial y solo ralentizará un poco el crecimiento exponencial de la humanidad.
Cuando la población mundial llegue a una densidad de habitantes como la que se da, por ejemplo, en Alemania, la humanidad tendrá que concentrarse en las ciudades y habitarlas en vertical, dejando el campo para la producción de alimentos. Puede parecer un poco apocalíptico, pero no creo que estemos a muchos siglos de distancia de un mundo así.

-         ¿Cómo fue el proceso de publicación en “Espiral CF”?

En una reunión de la Terbi, Juanjo me comentó que había publicado a casi todos los autores de nuestro entorno y me preguntó si había escrito alguna novela larga. Le dije que aún no, pero me comprometí a presentarle la primera que escribiera. A partir de ese momento fui gestando la idea de Terápolis, se la envié a medio escribir y le gustó. Me reservó un número y la terminé justo a tiempo para cumplir el plazo.

-         ¿Estás escribiendo algo ahora?

No, tengo muchos proyectos y muy poco tiempo libre para llevarlos a cabo. Estoy en las primeras fases de una colaboración con un escritor muchísimo más “profundo” que yo, y, si sale adelante, creo que conseguiremos un resultado interesante.

-         Si deseas añadir algo más…
Una reflexión… Nuestro querido género literario vive un largo letargo (en su versión lectura) que, si no se soluciona, puede acabar relegándolo a la insignificancia.
Deberíamos hacer un esfuerzo todos (aficionados, divulgadores, editores y escritores) para acercar la ciencia ficción al gran público.
Creo que no vale la excusa de que “ahora se lee poco”: se lee poco porque es difícil encontrar libros que no nos aburran antes de llegar a la mitad. ¿Cómo si no pueden explicarse el éxito de determinadas sagas juveniles (Harry Potter, Los juegos del hambre, etc) y de otras novelas tan serias y bien escritas como la post-apocalíptica “La carretera”?
Esos casos confirman que los libros de ciencia ficción o fantasía, si son interesantes y tienen la suficiente promoción, pueden llegar al gran público.
Propongo trabajar más activamente en divulgación de nuestro apasionante género con iniciativas adecuadas para cada nivel: los escritores deberíamos esforzarnos para llegar a un público más diverso y no centrarnos en agradar solo a los aficionados, que a esos ya los tenemos convencidos, los aficionados participando activamente en los foros de discusión y creando el feedback que necesitamos los autores, y los divulgadores y editores organizando y fomentando esos foros.