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miércoles, agosto 07, 2019

Mónica Cuartero entrevista a José Manuel González (Recuerdos de la Vieja Tierra)

Entrevistas cruzadas: Mónica Cuartero entrevista a José Manuel González (Recuerdos de la Vieja Tierra).

Ediciones el Transbordador publicó hace unas semanas dos obras exclusivamente en formato digital en la colección SPUTNIK

Son la novela de Mónica Cuartero “Hijos del río” y la antología de relatos “Recuerdos de la vieja Tierra” de José Manuel González, miembro de la TerBi

Ofrecemos una curiosa iniciativa. Cada uno de estos autores ha entrevistado al otro acerca de su obra. En este post se puede leer la entrevista de Mónica a José Manuel

1.- Recuerdos de la Vieja Tierra es una recopilación de relatos premiados en el Certamen Alberto Magno de la Universidad del País Vasco. En el mismo prólogo comentas que fue uno de sus promotores, Mariano Villarreal, quien te animó a contactar con un editor. ¿Cómo fue el proceso que desembocó en su publicación por parte de El Transbordador?
R: Curiosamente, se inició de una forma similar, casualmente. Joan Antoni Fernández acababa de firmar la publicación de un estupendo relato corto en El Transbordador titulado “La gran mentira” y al felicitarle le dije que llevaba un tiempo estudiando la posibilidad de publicar por primera vez en e-book, se lo comentó a Pilar y así iniciamos el contacto.
2.- La lucha entre la Humanidad y la Naturaleza es un tema que se repite en varios relatos, oscilando entre la derrota del ser humano (El desastre de Enfer), una situación de dependencia o de dolorosa y compleja adaptación (Las tribus de la noche Mar de titanes) y la dominación del medio natural (sustitución de ecosistemas en Las dudas de Job). ¿Cuál crees que el futuro más probable de esta difícil relación? ¿Somos una especie destructiva sin posibilidad de cambio o redención, como asegura un personaje de Albedo 99?
R: Sin dudarlo, somos una especie destructiva, sin redención ni esperanza de cura. El único consuelo es que el universo es tan vasto que, aunque pusiéramos todo nuestro empeño en destruirlo durante el tiempo que le quede a nuestra especie, no conseguiríamos hacerle ni un pequeño arañazo.
La lucha de la humanidad contra la naturaleza, a nivel planetario, me preocupa y por eso escribo sobre ella. Después de milenios en los que ella nos ganaba por oleada, ahora estamos en condiciones de vencerla y lo estamos haciendo con esmero.
3.- Joan Antoni Fernández, al prologar Recuerdos de la Vieja Tierra, hace especial hincapié en tu extrema habilidad para la creación de seres extraterrestres, algo que suscribo enteramente, hasta el punto de considerar que se podría componer un bonito bestiario tomando tus relatos como base. ¿Cuál es tu fuente de inspiración para tus "bichos" extraterrestres?  
R: Me inspiro sobre todo en los clásicos. La desbordante imaginación de Aldiss en “Invernáculo” me enganchó ya de joven y siempre lo he tenido como un ejemplo. Clarke y otros también han contribuido, y, más cercano en el tiempo, estoy descubriendo que la conjunción de inteligencias que colaboran en producciones como Star Wars consiguen resultados más que aceptables a la hora de desarrollar especies exóticas.



4.- El protagonista de El secreto del César, Aulo Gavio, resulta muy convincente como personaje histórico real, tanto por sus características como por las referencias que de él se dan en el relato. ¿Tiene alguna inspiración concreta? ¿Elegiste al emperador Marco Aurelio por el carácter que se le atribuye y que tan diferente parece ser del de la mayoría de césares romanos, aparte de por el hecho de contarse entre tus favoritos? ¿Qué otras épocas históricas te resultan apasionantes?
R: Desarrollé el personaje de Aulo como una síntesis de los oficiales romanos descritos en los relatos históricos que he leído y que se desarrollan en esa época.
Aunque la política influía enormemente en el comportamiento de todas las clases del ejército, degradándolo, existía una casta de militares que creían y luchaban por sus ideales, convencidos de que con sus acciones contribuían a mejorar la calidad de vida del resto de habitantes del mundo, a los que salvaban de la barbarie.
Ahora el imperialismo y la esclavitud nos parecen comportamientos abominables y necesitaríamos vivir en aquel contexto para entender por qué en esa época, entre personas cuando menos tan inteligentes como las de la nuestra, eran aceptables.
Como dice un personaje del relato, Marco Aurelio era único entre sus iguales. Consiguió la lealtad incondicional de la mayoría de los que le rodeaban en una sociedad en la que la traición y la falsedad eran constantes de la vida cotidiana, e intentó gobernar con justicia y humildad en un mundo convulso y en guerra.
Otro personaje histórico que me fascina, antitético a Marco Aurelio, es Julio César, a quien también menciono en el relato. Creo que fue uno de los dirigentes más inteligentes de la historia y que su muerte temprana privó a Roma de espectaculares cambios que podría haber impulsado.
Y otra época que me parece fascinante es la del Japón medieval, cuyo legado aún nos sorprende en las, para nosotros, extrañas y exóticas costumbres japonesas.

5.- El ambiente creado en Mar de titanes me evocó La Odisea, tanto por el título del relato y el nombre de la nave, ambos con reminiscencias de la mitología griega, como por los seres marinos, en especial esos fantásticos delfines que no desmerecen a las sirenas con las que tuvieron que vérselas Ulises y sus compañeros. ¿Hay alguna tipología de mitos -griegos o pertenecientes a otras culturas- que te parezca especialmente adecuada para hacerla pasar por el tamiz de la Ciencia Ficción?
R: El ejemplo más claro de ello lo tenemos en la mitología nórdica, con Tolkien y alguna saga de Marvel como ejemplos más visibles.
Pero creo que todas las mitologías (y la mayoría de las religiones) son simplemente historias de ciencia ficción que nuestros antepasados se inventaban para describir aquello que no entendían, y que, la mayoría de las veces, deformaban o adaptaban para hacerlas coincidir con sus intereses. 

6.- El abismo entre ciencia y creencias religiosas es un tema que aparece en relatos como El dios de Seed o Las dudas de Job (he de decir, además, que con un estupendo tratamiento que huye de maniqueísmos). ¿crees que el avance de la ciencia y la tecnología supondrá la extinción de las prácticas religiosas o, por el contrario, los sentimientos religiosos seguirán siendo parte integrante del ser humano en el futuro?
R: Estoy seguro de que esos sentimientos seguirán acompañando a la humanidad hasta el fin de sus días.
Una pequeña superstición ya es, en sí misma, un acto religioso, y lo cometemos simplemente eligiendo un color para vestir porque nos da suerte o sintiéndonos incómodos por viajar en un día trece.
Nos sentimos tan inseguros sobre nuestro destino que tendemos a descargar la responsabilidad de los actos casuales que nos afectan a entes metafísicos sobre los que no tenemos ningún control. De hecho, la mayoría de las religiones basan su filosofía en el intento de guiar nuestro comportamiento para influir en sus decisiones.
Aunque no aceptemos la heterodoxia de cualquiera de las principales creencias, la complejidad del universo que nos rodea y la imposibilidad de explicarlo en términos humanos siempre condicionará nuestras mentes a buscar explicaciones más allá de lo que, comúnmente, llamamos “racional”.
Y la ciencia, en lugar de contribuir explicando los misterios a los que nos enfrentamos, tiende a confundirnos aún más al demostrar que todo es mucho más confuso de lo que somos capaces de imaginar. Cuando profundizamos en algún conocimiento inmediatamente descubrimos marañas de complejidades que no dejan de aumentar por mucho que intentemos resolverlas.
Hasta el científico más ateo que haya existido tendría un momento de debilidad al enfrentarse a algo tan común, cotidiano y repetido como el casi sobrenatural proceso de ensamblaje que realiza un simple virus fago en el interior de una bacteria cuando se reproduce. 


7.- En muchos de los relatos de Recuerdos de la Vieja Tierra -me vienen a la memoria, sobre todo, Las tribus de la noche Las dudas de Job-, la acción es frenética, y cuando el lector piensa que ya no puede pasar nada más, la trama da otra vuelta de tuerca y los personajes son sometidos a otra situación que pone a prueba los límites de sus fuerzas. ¿Te ha ayudado tu afición al deporte, como menciona Joan Antoni Fernández en el prólogo, a desarrollar esa cualidad? ¿Qué consejos darías a un escritor de "trama lenta" -me considero dentro de ese grupo- para pulir ese aspecto y dotar sus escritos de más dinamismo?
R: Sí, eso es algo que, además de Joan Antoni, me han comentado varios lectores, aunque yo no lo comparto. Los deportes de aventura que practiqué en mi juventud pueden formarte el carácter, pero no creo que tengan ninguna influencia en el estilo literario más allá de hacer más o menos creíbles las proezas físicas de algunos personajes.
El dinamismo que intento imprimir a mis tramas proviene, simplemente, de lo que siempre me ha gustado leer.
La literatura se presenta en muchas facetas y a mí siempre me han gustado las que producen obras entretenidas y despiertan el interés y el sentido de la maravilla.
Por eso prefiero leer a Cervantes o a Tolkien antes que a Proust o a Lewis, que, sin duda, tienen todo el mérito del mundo, pero no brillan precisamente por su amenidad.
Respecto a consejos para acelerar la acción de un personaje, es muy fácil, solo es necesario preguntarse: ahora que está literalmente asfixiado, ¿Qué puedo hacer para complicarle aún más la vida?

8.- He observado que escoges para tus personajes nombres de diversas procedencias como reflejo de una futura sociedad multicultural en la que los humanos trabajen juntos por encima de sus rasgos identitarios. ¿Crees que seremos capaces de superar dichos identitarismos en un futuro para evolucionar como especie? ¿Se percibe dentro del trabajo científico -me refiero a tu profesión- ese impulso común en favor del progreso al margen de cualquier seña de identidad cultural?
R: Creo que el mestizaje es una de las mejores herramientas que posee la humanidad para mejorar y evolucionar, tal y como venimos haciendo desde que comenzamos a caminar erguidos, y, gracias a la aldea global en la que estamos convirtiendo el mundo, el proceso se está acelerando y lo hará más en el futuro.
De esa forma podremos compensar la inversión evolutiva que estamos sufriendo al destruir los procesos de selección natural de nuestra especie mediante la tecnología, que nos permite reducir las amenazas (enfermedades, epidemias y otros desastres naturales) que antes nos diezmaban y solo permitían sobrevivir a los más fuertes y preparados.
Lamentablemente, la ciencia actual está más sometida que nunca a las estructuras de la sociedad, tanto de las económicas como de las culturales (o mejor dicho, políticas). No hay más que fijarse en quienes son los que deciden las cuantías y a quienes se destinan los fondos para la investigación pública, porque la privada siempre estará condicionada a resultados inmediatos y prácticos. Curiosamente, una esperanza de emancipación de esos controles cuasi arbitrarios y circunstanciales que tiene la ciencia ha surgido recientemente de un sector hasta ahora desconocido: el de los millonarios que buscan realizarse dejando su impronta en la historia, que consiguen ilusionarnos con sus fantásticos proyectos. 

9.- Con la excepción de El dios de Seed y Albedo 99, que comparten un tono más crepuscular, tengo la sensación de que la mayoría de tus historias huyen de la distopía y muestran mundos y escenarios donde el progreso técnico es visto, en general, como algo positivo. ¿Eres optimista en esta cuestión?, ¿podría volverse el progreso en contra de la Humanidad?, ¿se está tornando esta demasiado dependiente de los avances de la tecnología?
R: A pesar de que, como dije en la respuesta anterior, estamos invirtiendo la selección natural, creo que la tecnología nos permitirá compensar nuestra fragilidad orgánica y nuestra insignificancia respecto al universo. Si conseguimos no destruirnos antes, en unos milenios nuestros descendientes dominarán un buen sector de la burbuja local.
Coincido plenamente con Hawking cuando dice que es imperioso que creemos, lo antes posible, asentamientos en otros mundos, para evitar que la humanidad pueda extinguirse por un desastre natural, por algo tan cotidiano, geológicamente hablando, como el choque contra la Tierra de un meteorito o una caprichosa llamarada solar.
Elon Musk lo ha entendido así y su plan de colonización de Marte es uno de los proyectos más ambiciosos en ese sentido.
Espero que algún día nuestros políticos sean capaces de superar sus intrigas y miserias y nos permitan aunar los esfuerzos de toda la humanidad hacia objetivos que nos beneficien a todos.

10.- El formato de relato de concurso obliga al escritor a ser muy selectivo con lo que transmite y cómo lo hace, casi se diría que es "mano de santo" contra el vicio del info-dumping. ¿Te has encontrado con alguna historia difícil de encajar en los moldes que te exigían en el concurso, una que pidiera a gritos un tratamiento más dilatado? ¿Alguna se te ha rebelado hasta el punto de tener que descartarla como relato breve?
R: Confieso que todas las historias de la antología están diseñadas, desde el principio, como novelas más largas.
El proceso que sigo es sencillo y nada original, hago, en una medida muchísimo más modesta, lo que hizo Joyce cuando escribió Finnegans wake: descartó catorce mil páginas dejando el libro en menos de setecientas.
Me es casi imposible crear historia inventándo un universo, unos personajes y unas circunstancias y contarlas en tan solo cincuenta páginas. Por ello desarrollo las historias en escenarios mucho más amplios y complejos, y solo ofrezco retazos de ellos en pinceladas a lo largo de la historia confiando que la imaginación del lector rellene los huecos.
Antes de decidirme por un relato para un concurso, estudio, sobre todo, si es posible comprimirlo sin que pierda su esencia, y por ello no suelo dar pasos en falso en ese sentido. Quizá el reto más importante lo afronté con “El Dios de Seed”, que originalmente estaba proyectada como una novela casi el triple de larga, y, a pesar de todos mis esfuerzos, casi reviento con ella las costuras del corsé del concurso pasándome en palabras y páginas, aunque el jurado fue condescendiente y no lo tuvo en cuenta al declararla finalista.

11.- Muy relacionada con la anterior: Algunos relatos presentan finales abruptos, y tú mismo explicas en Mar de titanes que es consecuencia de su formato como relato de concurso. ¿Obedecen a la misma causa el resto de casos? ¿Has pensado en "redondear" alguno de ellos aparte del citado Mar de titanes?
R: Sí, aunque creo que damos demasiada importancia a los finales cuando lo que nos debería interesar es el cuerpo del relato, que debe conseguir hacernos pasar un buen rato mientras lo leemos, y el recuerdo que guardemos de todo su conjunto.
Creo que casi todos tienen la posibilidad de ser redondeados y ampliados, aunque esto forma parte de mis “proyectos futuros sin plazo concreto”. Por ahora me apetece más seguir experimentando e investigando en otras corrientes y estilos de la ciencia ficción, sin descartar un cambio completo de género. 

12.- ¿Cómo influye tu trabajo en el campo de la nanotecnología en tu literatura? ¿De qué manera te ayuda la cercanía a los avances en tecnología y ciencia a estimular tu imaginación?
R: Ignoro si tiene alguna influencia concreta, aunque supongo que mi formación técnica me ayuda a dar mayor verisimilitud a las descripciones de los recursos tecnológicos que emplean los personajes en las historias.
La ciencia ficción te da la libertad de imaginarte logros científicos que aún no están a nuestro alcance, pero es necesario que estos sean proyecciones reales de lo que la ciencia actual considera posible, o, al menos, que existan formas viables de burlar las limitaciones.
Por ejemplo, puedes describir una nave que viaja más rápido que la luz, aunque sabemos con toda seguridad que la física de nuestro universo no lo permite, si describes una forma que “engañar” a las leyes que lo rigen, como provocar una deformación del espacio acercando puntos lejanos o atajando por su exterior, fuera de la constricción de nuestras dimensiones.  

13.- ¿Qué autores y obras te hicieron escoger la Ciencia Ficción como género favorito y dedicarle tu carrera literaria? ¿Tienes alguna anécdota entrañable de tus primeros encuentros con el género? ¿Cuál es el último autor que te ha sorprendido?
R: “Carrera literaria” quizá es una definición un tanto exagerada. Me considero un escritor no profesional que ha conseguido unos modestos éxitos a base de relatos que, sobre todo, pretenden hacer pasar un rato divertido a los lectores que se aventuran a leerlos, y que recobren, aunque solo sea por un instante, un destello de aquella ilusión que nos embargaba a los que comenzamos a amar la literatura de evasión desde jóvenes, acompañando a nuestros personajes favoritos en sus aventuras y desgracias por lejanos y exóticos escenarios.
Pero volviendo a la pregunta, Jack Vance, Clarke y Larry Niven fueron quienes me catapultaron al género, y el escritor que últimamente más me ha sorprendido es Philip Reeve, que, a pesar de que, como yo, no se caracteriza por su profundidad literaria, sus mundos y personajes desbordan imaginación y fantasía.

14.- En el prólogo mencionas que ya no te presentas de manera sistemática al Certamen Alberto Magno (aunque obtuviste el 2º premio en 2017). ¿En qué ha cambiado tu trabajo como escritor desde ese cambio? ¿Cómo evoluciona el ciclo de historias en torno al teniente Ruiz (gran personaje, por cierto; a mí me recuerda a Han Solo, aunque un poco más disciplinado)?
R: Siempre he escrito condicionado por la falta de tiempo debido a las obligaciones laborales. Aproveché, hacia el 2000, un cambio en mi situación que duró unos años y me proporcionó la relajación necesaria como para presentarme al certamen (aun así, solo me daba para un relato por año, aparte de otros escritos aún más breves).
Un nuevo cambio me impidió seguir participando y tuve que dedicar mis esfuerzos en exclusiva a la única novela larga que he escrito hasta la fecha, Terápolis, publicada por Juanjo Aroz en la editorial Espiral.
Felizmente, en 2017 conseguí (me forcé a) liberarme de la mayor parte de mis obligaciones y ahora dedico casi todo mi tiempo a disfrutar del mismo. Como celebración del cambio me presenté al certamen con un relato escrito en el último momento, y, sorprendentemente, me lo premiaron.
Tengo ya escritos varios episodios con el teniente Ruiz como protagonista, que van desde su época de cadete hasta poco después de El desastre de Enfer, y alguno más en proyecto. Forman parte de un libro compilatorio que, espero, algún día terminaré.

15.- ¿Cómo ves la situación del género de Ciencia Ficción en la actualidad? ¿Existe el riesgo de que se vea limitado por algunos tópicos o clichés, como es el caso de la Fantasía, o crees que su misma naturaleza lo pone a salvo de ese peligro?
R: Yo no etiquetaría la Ciencia Ficción, como se tiende a hacer en la actualidad, constreñida a un género literario cuyos argumentos tienden hacia a la especulación científica y social.
Creo que el nuestro es un género intemporal, y que sus variantes, como la fantasía, solo se diferencian de los relatos convencionales por los aspectos sobrenaturales que se admiten en sus historias.
Homero ya escribía ciencia ficción cuando describía los viajes de Ulises (aceptando las reglas de la fantasía, claro) y me atrevo a afirmar que los tripulantes de la primera misión a un sistema solar distinto al nuestro llevarán entretenimiento con ellos relacionado con la ciencia ficción, aunque no me arriesgo a imaginar qué se considerará entonces como tal.



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