Fanzine TerBi Certamen de relato

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sábado, marzo 01, 2014

Declaraciones de editor y autores de la colección “2099”

Declaraciones de editor y autores de la colección “2099”, que se presentó ayer día 28
El escritor y editor de Irreverentes, Miguel Ángel de Rus ha dejado claro el motivo de la apuesta editorial por la ciencia ficción, “Somos de los que creemos que cualquier tiempo futuro será mejor, poco dados a la nostalgia del pasado, y más dados a la nostalgia del futuro. Habíamos arrancado en este género con autores como Elia Barceló, José Luis Garci, Miquel Barceló, Eduardo Vaquerizo, Ray Bradbury, Philip K. Dick, Arthur C. Clarke, Stephen Baxter, Aleksandr Beliaev, Kir Bulychiov, Jules Verne, Edward Page Mitchell y Carlos Sáiz Cidoncha y visto el éxito de sus miradas hacia delante, decidimos seguir su camino y apostar por un futuro que sin duda, será mejor… si luchamos por hacerlo así. Además, pocas armas tan efectivas a la hora de criticar el presente, como la ciencia ficción, porque obras como Un mundo feliz, 451 Fahrenheit o 1984, no son sólo mera diversión, son lúcidas críticas de los peligros que nos amenazan. Y queremos seguir sus huellas. En un mundo tan decepcionante como el actual, en el que el neocapitalismo salvaje ha impuesto la fuerza de sus garras, hay que mostrar otros mundos posibles y los errores de este para despertar a los demás”.
            Muy clara tiene la función de la ciencia ficción y géneros afines uno de los grandes del género y presentador de los libros, Eduardo Vaquerizo, presentador de las obras: “La ciencia ficción, la ficción, la ciencia, la fantasía, la imaginación, la especulación política, la búsqueda de mundos posibles, distopías, utopías, ucronías, todo eso ha estado siempre mal visto por la ortodoxia literaria de este país nuestro, tan sufrido y quizá por eso tan intenso. Escribir, publicar, criticar o leer Ciencia Ficción ha sido cosa de marginales con granos, adolescentes granujientos, los famosos freaks de los que hasta ahora todo lo que olía a oficialidad, a ventas saneadas, huía como de la peste. Sin embargo lo malo de los inmovilismos es que son posturas con fecha de caducidad, como los yogures, y la ciencia ficción se ha convertido, con el paso de las generaciones, de los iphones, de la globalización y las dictadura neoliberales apenas camufladas, en realidad, herramienta de comprensión del mundo y representación del inconsciente colectivo urbano, cientificista, moderno y progresista. A pesar de todo, es una cantinela habitual en las presentaciones de libros de Ciencia Ficción que se publican en colecciones no de género negar la carta de existencia de una forma de escribir sobre la realidad, que es imaginándola distinta e irreal, dándole forma con el escalpelo de la ciencia y la imaginación disciplinada. Ediciones irreverentes, quizá por que están gobernados por la más excelsa forma de locura que es la valentía, se atreven a publicar Ciencia Ficción que parece Ciencia Ficción en los textos de las contraportadas e incluso, se atreven a decir en público que los libros de su nueva colección son Ciencia Ficción. Escucho ya el rugido protestón de los dinosaurios realistas hasta la náusea, que de tanto apegarse al terruño se convierten en tierra, piedra, mineral y por último fósil. El futuro ya está aquí para hablar del presente y de lo que es ser humano, y para contar historias que conmuevan la víscera de la imaginación y se llama El absurdo Fin de la realidad, Ander, 2099, 2099-b, Titanes y Un día en la vida del inmortal Mathieu. Disfruten de ellos.

Los libros presentados.
-“El absurdo fin de la realidad”, de Pedro Pujante. Obra ganadora del I Premio 451 de Novela de Ciencia Ficción. ¿Sería lo mismo un aterrizaje de un ovni en terrenos de la NASA que en un hispánico pueblo mediterráneo? Seguro que no. ¿Somos capaces de tomar en serio los europeos del sur algo tan importante como el primer contacto alienígena? ¿Por qué empieza a haber saltos espacio-temporales?
            Afirma Pedro Pujante sobre su novela “Está teñida de ironía y sarcasmo, de humor y de mucha literatura. Es una antinovela de ciencia-ficción que se parodia a sí misma y que yo he transcrito de lo que Ray Bradbury y Borges me dictaban en mis estados de trance. Hay muchas citas literarias y cultas, las he incorporado como una especie de títulos de los capítulos. A veces indican de qué se va a hablar en ellos, a veces no. Son un puro juego, y lejos de tratar de sentar cátedra o de dotar al libro de autoridad, solemnidad o extrema seriedad, están pensadas para lo contrario. Para reírme un poco del uso de las citas, que el lector las lea como un intertexto, son un guiño a él. Algunas son serias y reales. Otras son apócrifas (o no, el lector debería averiguarlo, es un juego y de eso tratan). Lo mejor que han dicho de mi novela es que excede los cánones literarios tradicionales de la ciencia ficción. Estoy agradecido”.
           
-“Ander, de Abel Bri, accésit del Premio 451 de Ciencia Ficción. Estamos en un planeta en el que los chicos son educados sólo para la guerra y la supervivencia. Se está formando el ejército más efectivo de asesinos de la historia humana. ¿Existe el bélico planeta Gliese 581D, o es una metáfora de las superpotencias actuales? ¿Los instintos humanos y los sentimientos pueden vencer a la alienación a la que son sometidos?
Afirma Abel Bri sobre su novela, “A lo mejor no es tanta ciencia ficción, porque en la Tierra hay demasiados países en los que se instruye para matar, desde pequeños incitan al odio al supuesto enemigo, quizá ese planeta criminal está mucho más cerca de la Tierra de lo que parece. Mi objetivo con el libro no ha sido contar una historia grandilocuente, ni una compleja trama política. Lo que pretendía era contar la historia de unas pocas personas, reales, de carne y hueso, a quienes el destino coloca en una situación límite. Son héroes involuntarios, son personas a quienes condenan a matar para sobrevivir. Pueden ser, incluso, nuestras vidas. A menudo los escritores nos alejamos de la realidad para poder retratarla fielmente sin tapujos. En este caso me he ido muy lejos para hablar de algo mucho más cruel y terrible que la ciencia ficción, porque es realidad. Para esta historia me inspiré en los niños soldado de Sierra Leona, a quienes, siendo muy pequeños les daban un arma y, drogados, les obligaban a matar a su propia familia, a violar a mujeres.”

-“Titanes”, de Félix Díaz, al que los más viejos recordamos por sus lejanas publicaciones en la revista Nueva Dimensión (revista desaparecida en 1983)  En 2099, la nave espacial Cassini sufre un accidente en Titán, el satélite de Saturno. Sobre las nieves de metano y amoníaco, a 180 grados bajo cero, los supervivientes han de hacer comerse a sus muertos hasta que llegue el rescate desde la Tierra. Recuerda a la desgracia del avión estrellado en los Andes en 1972, pero ¿sigue vigente la misma ética?
            Afirma Félix Díaz sobre la localización de su novela “Escogí el satélite Titán de Saturno porque tiene algunas características que recuerdan a nuestro planeta. Así, tiene ríos y lagos, como bien han demostrado las sondas Cassini y Huyggens. Eso sí, son ríos y lagos de etano y metano, porque la temperatura allí es del orden de los 150 grados bajo cero. Tiene una presión atmosférica mayor que la de nuestro planeta, pero el aire es nitrógeno y amoniaco, con algunos hidrocarburos, y nada de oxígeno. Si hay ríos, es de suponer que habrá algo parecido a la lluvia. Pensé que sería muy interesante poner en una situación extrema a los astronautas caídos allí, sin nada que comer y sin más salida que la antropofagia. Es un homenaje a los supervivientes del accidente de avión de los Andes, pero también una reflexión sobre la condición humana”.

-“Un día en la vida del inmortal Mathieu, de Mario Martín Gijón. Año 2070, el ser humano ha logrado la inmortalidad. El ataque perpetrado hace 2 días contra las torres computacionales de Siberia y que regulaban flujos de información decisiva para el mantenimiento de miles de personas, ha sido ya comunicado a la población. Se puede perder todo lo logrado en la lucha contra el envejecimiento y la muerte. Novela prospectiva que nos plantea cuestiones como la dependencia que tenemos de la sociedad.
            Estas son las declaraciones que envió Mario Martín Gijón sobre su novelaEmpecé a escuchar a Mathieu Beaujour, a través del tiempo y del espacio, hacia finales de 2008, y supongo que empecé a oírle por un interés cada vez más acuciante por las mismas cosas que le ocupaban a él. Todos los avances biotecnológicos que se cumplen en el año 2070, en el que se sitúa Mathieu, han sido previstos desde hace años por científicos y pensadores como Raymond Kurzweil, Aubrey de Grey, Nick Bostrom o Allen Buchanan, del movimiento transhumanista, por desgracia aún poco conocido en nuestro país. El apellido del personaje, obviamente, puede referirse a su condición idealista y utópica, y su empeño por construir días mejores. Todos aspiramos a la inmortalidad ¿o no? ¿Hay quienes tienen ideas preconcebidas que les pueden hacer temer la supervivencia de nuestros cuerpos y no sólo de nuestras almas? No quise hacer de profeta, aunque me interesa señalar que los cambios más importantes de la vida en ese año 2070 son factibles y ya han sido realizados en parte.”

1 comentario:

Anónimo dijo...

Mucho bla, bla, bla, descubriendo ahora la CF y alabando su visión del futuro-presente, que si la ciencia tal y la técnica no se cuanto, y todas las obras que publican ¡están en papel!
Bueno todas no, venden unas eróticas, como a escondidas (¡te guardamos el secreto!), en formato electrónico (jaja PDF con DMR)por 5 eurazos.
Esta editorial no ha salido de mediados del S.XX aún.